sábado, 28 de febrero de 2015

Inteligencia Artificial

Leí ayer en el diario La Prensa, de Panamá, un artículo calzado por Miguel Angel Criado: Inteligencia Artificial. El tema de la IA, presentado así, parece orientado a hacernos sentir desplazados, empequeñecidos por las máquinas... Es la misma forma en que siempre se presenta ese tipo de artículos. ¿Y cómo debe entonces presentarse?. La polémica se ha dado por años; el quid de la cuestión es ¿Qué entendemos por inteligencia?; como no parece entenderse bien, se termina por considerar inteligente un algoritmo, que si bien es complejo e incluso ingenioso, no es más que un programa de computadora, como cualquier otro, que obtiene toda su eficacia de la alta velocidad de cómputo y de la alta capacidad de almacenamiento de información propias de esos dispositivos.

Mencionamos arriba que el algoritmo podría incluso ser "ingenioso", pero ojo, es simplemente el ingenio de los programadores, no de los programas. No hay nada en esos algoritmos que el humano no pueda hacer, sólo que su velocidad de cómputo es menor, pero precisamente la inteligencia humana creó la computadora para cuando necesite mayor velocidad... Me voy a permitir transcribir unos párrafos escritos tiempo atrás:

Inteligencia Artificial: El propósito fundamental de la inteligencia es preservar la vida. Si se toma así, la inteligencia no existe sin vida: no existe inteligencia en lo artificial. Años atrás -al final de mis cursos sobre Arquitectura de Computadoras- utilizaba este otro argumento contra la IA: como hemos visto -les decía-, cualquier programa de computadora es en última instancia una larga secuencia de instrucciones u órdenes elementales, como: tomar un dato de la memoria, sumar, comparar, almacenar en memoria... y unas pocas decenas más. ¿Puede una secuencia de sumas y comparaciones hacer alguna vez algo "inteligente", ¿Podrá alguna vez hacer algo tan simple como sonreír, o tan complejo como rebatir una escuela filosófica y proponer una nueva?.